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Página 1 de 4 El primitivo título de la Hermandad fué: "Antigua y Notable Confraternidad de Nuestra Señora de la Soledad", así aparece nombrada en los ejemplares impresos del piadoso ejercicio de su novena, de los que se conoce uno sin data pero hecho en la imprenta de la Universidad de Sevilla, y otra también en el Taller de Manuel Nicolás Vázquez, en calle Génova, que tampoco tiene fecha, pero a ambos puede señalarsele la de 1.775 y 1.780, porque en esos años dieron a luz esas prensas de la capital his
palense numerosos libros. En el original de un reglamento para régimen interior y económico de la Hermandad, aprobado en su Cabildo general de 6 de Junio de 1.882, se la titula "Muy Ilustre Hermandad" y desde que, por comunicación de la Mayordomía Mayor de Palacio, S.M. la Reina Doña Isabel Ii, de 23 de Noviembre de 1.854, se dignó aceptar dicha señora el cargo de Hermano Mayor que se le ofrecía, antepone la Hermandad a su título el de REAL; la comunicación referida se conoce a través de una certificación -cuyo borrador se conserva-, que en 8 de Junio de 1.902, librara al Secretario de la hermandad para remitir a la Alcaldía de esta Ciudad, en cumplimiento del Real Decreto de 19 de Septiembre de 1.901. También de la Real Orden anotada se dió traslado al Cabildo de la Ciudad el 29 de Noviembre de 1.954.
De tiempo inmemorial figura en sus desfiles procesionales el Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesucristo, en magnífica urna de carey y plata, obra del sevillano Cristóbal de Yepes realizada en 1711 y en él, la impresionante escultura del Cristo Yacente, talla referida al silo XV; el culto que al mismo se tributaba movió sin duda a la Hermandad a suplicarle del Prelado de la Archidiócesis, que se concediera a la Herm andad tal título también, a lo que benévolamente accedió S.W. Ilma. El Señor Arzobispo, concediendo su beneplácito para que llevasen adelante el nombre de Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y goce de las consideraciones y preeminencias que por tal título le corresponden, el oficio original de la Secretaría de Cámara, firmado por D. Francisco Cabero en 19 de Julio de 1.879, se guarda original. De ese oficio se da lectura en el Cabildo de la Hermandad de 7 de Marzo de 1.880, al que concurren los demás Hermanos Mayores de las Hermandades de Penitencia y en reunión que tienen posteriormente en la Sala Capitular con el clero de la Ciudad y autoridades de la misma, acuerdan todos concurrir a la procesión que se organice, teniendo ya en cuenta su nuevo carácter, es en este mismo año cuando se organiza el primer Santo Entierro Magno de la historia de Ecija. Y como quiera que de su inventario se comprueba que rendía culto a la Santísima Virgen María en un magnífico grupo escultórico del Siglo XV, que la representa con su Divino Hijo ya muerto, en sus faldas, rodeada de los Santos Varones que intervinieron en el descendimiento y con el Discípulo Amado y María Magdalena, rematado este trono, por la Cruz, valiosísima joya, también de carey y plata, propiedad igualmente de la cofradía y también que sacaba procesionalmente una Imagen del Niño Perdido, por ello a las anteriores advocaciones, se une la de las Angustias y Dulce Nombre de Jesús, en recordación de esos Dolores de Nuestra Amantísima Madre, que laceraron su corazón al pié de la Cruz y cuando perdió en el templo al Divino Niño y que son invocados en la Corona Dolorosa que se reza en el novenario.
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